Dirigida por Eva Vera en colaboración con la productora La Alborada Films, Ancestras, la nueva serie chilena que combina el documental, la animación y la ficción histórica, tuvo su estreno el pasado domingo 2 de agosto en UChileTV. La serie cuenta con cuatro capítulos que reconstruyen la historia del movimiento de mujeres en Chile desde la independencia hasta la conquista del sufragio femenino. El formato mezcla investigación histórica, material de archivo y recreaciones interpretadas por un elenco mayoritariamente femenino, encabezado por Amaya Forch, Rallén Montenegro, Roxana Naranjo, Belén Herrera y Norma Ortiz.
El proyecto nació entre 2017 y 2018 como la idea de un largometraje documental, siendo tras la adjudicación del Fondo CNTV en 2023 que el proyecto logró tomar su forma actual. Durante el recorrido creativo, la directora de fotografía, Natalia Medina ACC, quien acompañó a Vera desde el comienzo, fue la encargada de traducir visualmente la convivencia de tres formatos; material de archivo, entrevistas documentales y un universo de ficción; “Tiene tanto collage, tantas diferentes visualidades, que lo que quisimos hacer fue marcar las diferencias, así cada universo tenía su tratamiento” comparte Medina, detallando que las paletas de colores se mantuvieron con el fin de que cada tratamiento dialogue entre sí: “Trabajábamos las pieles siempre de una manera más doradita, una temperatura de color y una tonalidad, mientras que las bajas luces, las sombras, las trabajábamos más frías”.
Inicialmente determinar un formato para la serie fue un gran interrogante al momento de unificar el relato, puesto que, y en palabras de Medina: “Una serie histórica puede ser un ladrillo a nivel de la cantidad de información que hay que transmitir, por lo que había que encontrar herramientas para poder suavizar y poder ir hilando entre una entrevista y otra”. Siguiendo la misma línea, Vera profundiza en aquel desafío, añadiendo que: “Así aparece esta necesidad de darle voz a estos personajes históricos, con ello hacer un poco menos densa la entrega del contenido. Entonces se nos ocurrió esta ficción”.
Por otro lado, el presupuesto que se encontraba pensado originalmente para un documental que trabaje material de archivo, y no para una producción que aborde ficción, fue un desafío que Vera destaca: “Tuvimos que reacomodar muchas cosas, como viajes que ya teníamos pensados. En términos presupuestarios fue súper difícil pero se logró”. Además, la directora valoró la cooperación con los Rental Atisbo Cine, Punto Ciego y Allen: “Con el apoyo de ellos pudimos levantar el proyecto”.
Respecto de las dinámicas de trabajo, Medina resaltó el trabajo de la socia ACC, Wayra Galland, como gaffer, con quien desarrolló un archivo de preproducción que funcionó como una guía de navegación: “Durante el rodaje íbamos subiendo en nuestro documento lo que hacíamos en relación a nuestros propósitos, viendo qué funcionaba y qué no”. Fue de esta forma que se logró idear un lenguaje visual que además pudiera retratar lo teatral desde un aspecto más documental, considerando que uno de los principales desafíos era que contaban con un teatro como única locación para abarcar ficción.
Tener la ventaja de que casi todo sucedía en esta locación teatral les permitió ahorrarse todo tipo de problemas. No obstante, el desafío surgió al momento de reinventar el mismo set para cada escena de ficción. Medina subrayó la importancia del trabajo en conjunto que realizaron con el equipo de arte: “Trabajamos mucho el nivel de iluminación, pensando en las tonalidades, y en que el teatro no tenía los colores que necesitábamos, entonces fuimos tiñendo los fondos con la paleta cromática a nivel de iluminación”. Por otro lado, la directora Eva Vera describe un proceso de codirección creativa que fue sostenido en el tiempo por tres áreas clave del equipo: fotografía, arte y sonido, agregando que: “Todo el crew era principalmente femenino, donde todas las direcciones estaban a cargo de colegas mujeres, entonces creo que esa visión, que yo tenía en mi cabeza, fue leída y plasmada por ellas en algo súper concreto”.
Junto con el trabajo lumínico en el teatro, acompañado de las entrevistas de archivo, el tercer lenguaje fundamental fue trabajado desde la animación en rotoscopia, actuando como un puente visual entre el archivo histórico y las escenas de ficción. Este formato que reinterpretaba los documentos de archivo a través de colores y texturas diversas, fue sobresaliente para Medina, quien enfatizó en el carácter inédito de esta convivencia de lenguajes dentro de la producción audiovisual chilena: “Nunca había conocido algo que mezclara tantos formatos y que de alguna manera funciona en su totalidad. Creo que se logra muy bien transmitir que es una serie histórica, puesto que el tratamiento de la mezcla de formatos termina creando un producto digerible y armónico”.
Desde la Asociación Chilena de Cinematografía, agradecemos a Eva Vera y a Natalia Medina ACC por compartirnos los desafíos y el proceso creativo que trazó la serie de Ancestras. Siendo este el resultado de una colaboración liderada en su mayoría por mujeres cineastas, donde el material histórico se combina con una propuesta visual diferente e innovadora, reafirmando el talento del cine y la televisión chilena dentro y fuera del país.
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