La nueva adaptación de Netflix de Cien años de soledad, del reconocido escritor colombiano Gabriel García Márquez, estrenó su segunda temporada el pasado 5 de agosto. La serie mantuvo una dirección conjunta entre el trabajo de Alex García López, Laura Mora y Carlos Moreno, acompañados del trabajo de James Brown y Camilo Monsalve ADFC como directores de fotografía.

 

 

Dentro de los miembros que conformaron el departamento de cámara se encontraba Daniel Miranda Bianchini ACC, operador profesional de Steadicam y Trinity, quien se unió al proyecto a través de Carlos Guzmán, productor jefe técnico de Cien años de soledad, luego de que el director de fotografía, Camilo Monsalve ADFC, solicitara un operador de Steadicam extranjero para sumar al equipo: “Él propuso un nombre y le pidió a producción que le diera otras opciones, entre las cuales estaba yo. Lo que jugó a mi favor fue haber trabajado en El Conde con Ed Lachman”, recuerda Miranda respecto de lo que lo llevó a formar parte de esta producción, considerando cerca de cuatro meses de rodaje fuera de Chile.

 

 

Sobre el uso de Trinity, Miranda explicó que fue un trabajo acotado, agregando que: “Utilizamos más la Scorpio y la Dolly Fisher con cabezal Scorpio, ya que Camilo Monsalve quería que la cámara se sintiera pesada, que no flotara tanto”. No obstante, dentro de los desafíos técnicos de operar Trinity y la Steadicam estaba el lidiar con el calor y la humedad del lugar, teniendo en cuenta los episodios que rodaron bajo la lluvia, además del enorme tamaño de la producción. Miranda destacó el trabajo de David Vanegas en ese contexto, quién lo asistía constantemente en la operación: “Siempre se preocupó de cubrir bastante bien el equipo y de ser un buen spotter. Cuando operas en esas condiciones, es clave tener a alguien que te cuide la espalda”. En cuanto al trabajo de cámara realizado con una cámara montada sobre el cabezal Scorpio y en una Dolly Fisher, Miranda comentó que: “Era mi primera experiencia operando manivelas, por lo cual fue un desafío desde el día uno. Estuve practicando en casa con unas manivelas hasta más o menos dominar el movimiento”, valorando la ayuda de Monsalve y sus indicaciones por intercom en el proceso de comunicación con el maquinista.

En relación a su integración a una producción de esta escala, Miranda reconoció que el proceso resultó sobrecogedor en un inicio, particularmente al conocer el galpón donde se encontraba el interior de la casa Buendía: “Era impresionante el nivel de construcción y de detalles, un arte impecable”. Además, y profundizando sobre los aprendizajes que le dejó el proyecto, destacó que: “Es importante mantener la cabeza fría para afrontar un proyecto de este tamaño, así como trabajar en conjunto con todos los departamentos. Todos entregan lo mejor de su trabajo y uno, en cámara, tiene que hacer lucir eso, no solo lograr que la cámara se mueva bien”. Finalmente, Miranda valora y agradece profundamente al equipo de cámara de Colombia, destacando al director de fotografía, Camilo Monsalve; Héctor Usuga, foquista; Felipe González, como segundo asistente de cámara; David Vanegas, como asistente de Steadicam/Trinity; y Bustos, maquinista CAM A.

 

 

Desde la Asociación Chilena de Cinematografía, celebramos el aporte y la participación de Daniel Miranda Bianchini en la producción internacional de Cien años de soledad, considerando su nivel de alcance y apoyo, posicionando en el mapa global el nivel técnico y profesional que manejan nuestros socios en proyectos de gran escala dentro y fuera de Chile.